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Laura López Alfranca, autora de La otra cara del espejo, nos habla acerca de su novela y nos cuenta curiosidades y detalles interesantes sobre el proceso de escritura, sus personajes y ella misma.
Todos los libros tienen pequeños detalles, esas cosillas que siempre nos llaman la atención y nos hacen preguntarnos si el autor (o autora) lo hizo a propósito o es que, en según qué casos, está más allá que acá. En lo que a mí respecta, tengo mucho de esto último, pero también debo reconocer que de esta novela me acuerdo de muchos de los detalles que tal vez os puedan interesar, hacer reír o sorprender. Nunca se sabe.
Lo dividiré en diferentes puntos, ya que, si no, estoy convencida de que me voy a olvidar de algunas cosillas.
Acerca de la novela:
La canción que germinó la idea para La otra cara del espejo fue Forever After, de Paradise Lost. Me la pasó mi amigo Jorge (uno de mis betareader, es decir, una de las primeras personas que se leyeron la novela nada más haberla acabado) para que comenzara a escuchar rock más duro, y me encantó. Me dio la idea del manicomio Jackson, no sabría deciros exactamente qué parte es la que provocó mis locuras (puede que el estribillo, los estribillos siempre dan mucha fuerza).
En principio, La otra cara del espejo iba a ser una novela erótica (tampoco podemos decir que me alejé mucho de la idea original en ese aspecto). Solo iba a centrarme en una parte de la trama actual, pero tras soñar con una de las pesadillas de Aidan, decidí que me podía arriesgar con el terror.
Para la mayor parte de escenas más oscuras, usaba heavy metal o la OST del videojuego Silent Hill (en las correcciones, al ampliar la trama, también de los videojuegos Lost Siren y Project Zero), y para las de Aidan con Aimée, Dance, de Elisa o Close to you, de Carpenters (sobre todo la primera). Si os apetece escribir de este género, la ambientación es primordial, y la verdad es que los compositores japoneses hacen un gran trabajo que podemos aprovechar.
Decidí que quería que Close to you fuera la canción de Aidan y Aimée tras ver la película Mirrormask: la máscara de cristal, de Neil Gaiman, como un homenaje a esta historia y al autor, que es de mis favoritos. No es que sea persona de tipo romántico y que tienda a otorgarle a cada personaje una canción, pero dado que el libro está ambientado en mi propia visión de los Estados Unidos, les pegaba algo similar. Close to you me pareció perfecta (y la versión medio de terror medio erótica que hacían en Mirrormask ya me acabó de convencer).
En las primeras versiones, los personajes de la trama de Pierre no tenían nombres; tampoco profundicé en esa trama, me lo planteé durante años. Cuando Laura, mi editora, me sugirió ampliar el libro, pensé que era la mejor ocasión para recuperar esas ideas que tenía (y tal vez a vosotros os gustara una profundización en esa parte).
Los que leyeron las primeras versiones, seguramente se sorprendan por la que tienen entre sus manos ahora. Ya consideraban muy sangrienta la primera versión de La otra cara del espejo, pero decidí sacarle más jugo (gracias a Laura, que me animó, y a que con los relatos y leyendo a otros autores del género, aprendí mucho),… o hemoglobina. También podía ser esto último.
Por si os habéis liado con los tres apellidos principales (Jackson, Hanson y Thompson), debo reconocer una cosa: la elección del apellido Hanson fue casualidad. Jackson vino por un personaje de otro de mis libros (de ciencia ficción) y Thomson fue por hacerme gracia que tantos acabarán en «son» (decidí que Yoshi también se diera cuenta de ello como guiño). Así que solo podéis maldecirme por Thompson.
Si os habéis fijado en las coincidencias o alusiones a Alicia en el país de las Maravillas y Alicia a través del espejo, debo reconocer que comenzaron de forma casual y no fue algo premeditado, pero me gustó cómo quedaban en la trama y daban un curioso toque psicodélico perfecto para el Jackson. Además, la versión Disney de estas historias fue una de mis películas favoritas de niña.
Otro punto que seguro que os interesará, es si he ampliado el libro. ¿Las escenas que hay actualmente eran las que pensé al principio? Puedo decir que hubo varias versiones de diferentes puntos y de escenas importantes, pero con mis correctoras afilándome el cerebro, ¿cómo no aprovechar y mejorar la novela? He aquí algunas de las transformaciones:
1) Una invasión del psiquiátrico de cierta secta. La escena fue transformada y queda actualmente irreconocible.
2) La escena del bosque iba a ser mucho más grande y apoteósica. El problema es que, como bien me indicó Laura, no quedaba realista.
3) Una sobre Lowe que… ni la voy a mentar demasiado. La cara de Laura ante ella fue suficiente para decidirme a quitarla por completo. Ni reciclada servía de mucho.
4) Aunque siempre tenemos una idea del final, reconozco que tuve que pulirlo varias veces. Nunca me acababa de quedar como deseaba, pero esta versión creo que resume bien lo que es toda la trama.
5) Momentos gore y de terror que han acabado en otras novelas o relatos. Sí, ahí sí pude reciclar, las escenas de terror siempre son fáciles de ver.
¿Habéis aguantado hasta aquí? ¡Genial! Porque ahora quiero hablaros sobre el alma de esta novela.
Los personajes:
Aunque algunos hayan relacionado a Nick Night con Isaac Méndez (personaje de la primera temporada de la serie Héroes), realmente no me basé en ese personaje para Nick. El libro lo escribí antes de que se estrenara esa serie…, y si alguno de vosotros os lo preguntáis, sí, cuando lo vi quise romper la televisión con la cabeza de rabia.
Yoshi fue el primer personaje del manicomio que creé y, la verdad, fue realmente fácil (es un personaje muy agradecido). Su nombre viene de la certeza que teníamos mis amigos y yo de que el gato de Alien se llamaba así y que era perfecto para un gato mono. Lo cogí porque el personaje daba la impresión de ser un gatito pequeño, cariñoso e indefenso, aunque no sé qué impresión os daría a vosotros. A fin de cuentas, incluso siendo una niña tiene un cuerpo de mujer. Que le guste La bella y la bestia tampoco es casualidad, fue otra de mis películas favoritas de niña (sí, me encantaban las princesas… y los mutantes, así que si veis a alguien con estos gustos, temed que se convierta en escritor de terror).
Los secretos guardados por el cuarteto (Joel, Jade…) surgen a partir de otra novela que tengo pendiente. Sus desvaríos y lo que causan tienen una explicación más profunda que, en esta novela, no venían mucho al caso.
En mi mente, Aidan iba a ser, dicho a modo rápido, un completo capullo, soberbio y que cualquier cosa que le ocurriera, se lo merecía. Tras releer las ideas que tenía de los demás personajes y la trama, Aidan acabó evolucionando hasta convertirse en el personaje actual del libro.
Hasta que no tuve que corregir la novela con Ediciones Babylon, estaba convencida de que el nombre de Aimée se escribía Amiée (por si alguno no lo sabía, es una conjunción del verbo «amar» en francés). Nisa tuvo que corregirme varias veces (durante muuuchos capítulos), porque inconscientemente cambiaba la letra de sitio. Aunque de primeras lo escribía bien, siempre acababa cambiándole de sitio y no era capaz de darme cuenta del fallo. Como poco pude hacerlo unas 100 veces.
En los primeros borradores, la historia se centraba mucho más en Aidan. Tras añadir nuevas pautas a la trama, vi que había que añadir nuevas escenas al resto de los personajes, ya que por mucho que el psiquiatra fuera el protagonista, la trama no avanzaba solo con su intervención.
Y puede que queráis descubrir alguna cosilla sobre mí, quién sabe. Siempre pienso que conociendo un poco al escritor, sabes mejor qué hay detrás de esa novela que tienes entre tus manos (o en el estante).
Sobre la autora:
Esta fue la primera historia de terror que escribí (incluyendo relatos). Jorge (uno de mis betareaders) se mete siempre conmigo preguntándome qué habría pasado si me hubiera pasado una canción de Cannibal Corpse (Death metal) en vez de Paradise Lost… Os lo pudo decir: Laura me habría corregido para rebajar la tomatina.
Es la séptima novela que escribí en mi vida, fue la pausa entre los dos libros de una saga. Fue también mi primera novela autoconclusiva. Y también es la primera publicada. Si creyera en ello, diría que era cosa de destino.
Tras este libro, descubrí tanto el gusto por el terror (ahora colaboro con una revista de terror, Ultratumba, que la lleva mi compañero de editorial Javier Herce, autor de la novela Matar a un vampiro), como que Stephen King hacía lo mismo que yo en sus novelas (usar personajes y situaciones de otras historias; siempre quise hacerlo).
Suelo reutilizar nombres y apellidos de personajes que sean muy comunes para relatos y otras historias. Más por vaguería que otra cosa.
Actualmente, Nick Night es el único personaje que reaparece, aunque solo sea de refilón, en otra novela: Maniquí.
Y como sé que a muchas personas les puede interesar, si bien esta historia no es de las más descartadas, llegué a conseguir la friolera de 10 noes como poco por parte de otras editoriales. Así que ya sabéis: no os desaniméis y seguid picando teclado.
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